Has vuelto a ser mía.
Las lágrimas continuaban surcando mis mejillas mientras observaba impotente la pelea entre Raúl y Harry. La sangre manaba de la nariz rota de Raúl, y su rostro estaba distorsionado por la furia desenfrenada. Mientras tanto, Harry estaba visiblemente enfurecido, sus puños se movían con ferocidad mientras intentaba someter a Raúl.
En un momento de desesperación, me vi obligada a intervenir. Con todas mis fuerzas, sujeté el brazo de Harry, tratando desesperadamente de detenerlo antes de que la sit