La caricia se siente tan sutil como una pluma, cálida, reconfortante y muy agradable. De a poco, ella parpadea antes de abrir los ojos.
La luz de la habitación le parece molesta, por lo que se tarda unos segundos más para usar su visión por completo. Cuando se acostumbra, termina de despertarse y es consciente de su alrededor.
Su mirada desorbitada se cruza con la de Dylan, quien la observa como si temiera que pudiera desvanecerse ante sus ojos. De inmediato, la expresión de angustia en su rost