Con la mirada puesta sobre un enojado Dylan, Legna se lleva la taza de café a la boca, pero al dar su primer sorbo, la cara se le pone roja y los ojos se le llenan de lágrimas.
—¡Qué asco! —vocifera, tras escupir su sorbo—. Tu tarea era hacer un simple café, Dylan. ¡¿Qué rayos es esto?! ¡Sabe asqueroso!
Él la mira con el ceño fruncido y mantiene su postura y expresión indiferente.
—Eres una exagerada. No puede estar tan malo. —Dylan da un sorbo que mantiene en el paladar, puesto que no se atrev