Al final terminamos armando un viaje para el lago, el señor Lennox se encontraba en completo silencio pero podía ver que se encontraba contento al ver que todo iba bien entre su hijo y yo. Llegamos a la casa y Jesse se quedó conmigo pero fue a dejar a su papá para asegurarse que iba a estar bien.
— ¡Ya estoy en casa! — él gritó desde abajo — ¿En dónde estás, amor? Se me olvidó decirte que no pasamos recogiendo a Pelusa, creo que mañana tendremos que salir más temprano que de costumbre para así