Lauren y sus tres acompañantes llegaron a Toronto, ella rápidamente les anunció que iría a comprar los boletos de tren para continuar viaje hacia Montreal donde finalmente se establecerían. Devan se acercó a ella y le dijo que necesitaba comentarle algo a solas.
Se apartaron del grupo y el hombre le manifestó:
–Lauren, desde aquí voy a tomar otro rumbo.
–No amor, tú no puedes dejarme.
–Tu codicia nos va a jugar en contra, ya obtuviste el dinero del rescate, c