Dante miraba a Carlotta como si fuera una belleza única, la sonreía, ella sólo correspondía con sonrisa vergonzosa. Ella admitía que el ruso era guapo y tenía una sonrisa muy bonita. Pero como Giovanni no había otro, para ella solo existía un hombre y se llamaba «Giovanni Ricci» aunque él rompiera su promesa, el corazón de Carlotta le pertenencia a Giovanni.
—Soy nuevo en Italia y me gustaría que fuéramos amigos. —habló él con una sonrisa malévola.
—Claro, no hay ningún problema. — respondió