Las seis de la mañana, Carlotta se despertó, sentía que alguien la abrazaba, miró hacia su lado y encontró a Giovanni dormido, con su torso desnudo. Le observó unos segundos y pudo detallarlo más. Tenía unas pestañas largas, perilla. Ella lo miraba con admiración, ese hombre que tanto la dijo que no le importaba, cuando dijo que su hijo no le importaba. Pero ahora Giovanni se estaba comportando de una manera que a ella le encantaba.
Algo de Giovanni estaba haciendo que Carlotta sintiera cosas q