—Tenemos los equipos uno y dos en la entrada principal, los equipos tres y cuatro a ambos lados de la casa en las entradas laterales y los equipos cinco y seis aquí mismo. Todos esperan tu señal.
Su voz es sombría. Puede que sea un bromista hasta la médula, pero incluso Jack Landong sabe cuándo es el momento de callarse y hacer el trabajo. Y ahora ese momento ha llegado. Miro a mis hombres dispuestos en la oscuridad detrás de mí. Todos están preparados con sus armas. Cada uno de ellos me hace un