Mis palabras resultaron vanas para todo aquel que escuchaba mi versión, nadie creía en mí y del peligro que mi princesa corría.
—Ahí es donde quería verte sucia delincuente —alzo la mirada, mis ojos se agrandan al ver a la mujer que destruyó mi matrimonio, la que se le metió entre las narices a mi esposo, ella que se hizo pasar como la mejor niñera del mundo—, no me queda duda que eres una envidiosa, intentaste matar a mi papi, querías dejarme viuda y sin nada de dinero.
Mientras me mantenían e