Mathias permaneció en silencio, pero sus ojos reflejaban la tristeza que Darren estaba sintiendo en su interior. Me acerqué y le di un abrazo de consuelo.
—Lo siento, Darren. Realmente lo siento.
—Yo también lo siento, Caesar. Pero necesito hacer esto por mí, por mi hija y por Annelise.
Me alejé de él y lo miré directamente a los ojos.
—¿Crees que ella te perdonará alguna vez?
Darren suspiró profundamente.
—No lo sé, Caesar. Pero tengo que hacer lo que sea necesario para enmendar mis errores. S