Ante eso nuevamente se apagaron las luces, para después volver a prenderse y ahora el escenario mostraba el interior de una humilde pero acogedora casa, donde se podía ver a un señor de cabello corto y de color rubio platinado, de ojos grises y tono de piel claro, quien vestía una camisa de manga larga blanca algo holgada con pantalón café y zapatos negros; el cual estaba sentado en una mesa al mismo tiempo que estaba arreglando un objeto en eso se escuchó el sonido de una puerta azotarse para