Después de darle los toques finales, ambos bajaron para ir a ver al castaño, el cual estaba sentado en el sofá de la sala con los ojos cerrados, claro que al escuchar pasos a su dirección Akira abrió los ojos al mismo tiempo que sonreía al ver a su omega.
Hiro tenía puesta una camisa de color morado oscuro de manga larga, encima de ella llevaba un chaleco negro y acompañados de unos pantalones y zapatos negros.
- Buenas noches Akira – saludo la rubia.
- Buenas noches Brigitte-san – le contesto