La oscuridad es absoluta. Estoy atrapada en una celda fría y húmeda, con las paredes de piedra absorbiendo la luz que alguna vez llenó mi vida. Cada susurro del viento me recuerda lo lejos que estoy de Dante, de mi manada, y de la libertad. Elijah me tiene donde quiere, en la penumbra, rodeada de sus artimañas y manipulaciones.
Trato de mantenerme fuerte, de aferrarme a los recuerdos de los momentos felices y de la luz que me rodeaba, pero cada día es una batalla. Elijah aparece