Dante
Los primeros rayos del amanecer apenas tocan el horizonte cuando siento el cambio en el aire. Algo no está bien. Desde que desperté, hay una presión constante en mi pecho, un presentimiento que no me deja en paz. Mi instinto me dice que algo está por suceder, pero todavía no puedo definir qué es.
—Dante, tenemos un problema —la voz de Marcus, mi hermano, corta el silencio de la mañana mientras entra rápidamente a mi despacho.
Lo miro con atención, notando la tensión en sus movimientos. Ma