Por Delfina
Estaba cerrando el salón de té, en cuanto Mario cruzara la puerta, iba a bajar la persiana, nuevamente se había quedado hasta el final, por suerte nos sobraba el trabajo.
Veo entrar a Gastón y se dirige hacia mí, Mario vuelve sobre sus pasos y cuando le digo que es un amigo, se despide hasta el otro día.
Gastón me agradeció por haber cuidado de su pequeña hija el día anterior.
Me preguntó dónde vivía y yo, que estaba muy feliz con ese tema, se lo conté con sencillez.
Me felicitó.
Mi