Capítulo 53. Conversaciones entre aliados ofendidos.
Angus.
Al contrario de lo que yo pensaba, cuando se abrió la puerta, sin llamar, seguramente para sorprenderme, a esas primeras horas de la mañana, durmiendo plácidamente en mi cama, y justificar así, aún más su enfado.
Quien entró por la puerta no fue sólo un rey vengativo con sed de sangre, sino que venía acompañado de un escoces enorme, también furioso, y un joven Robin Hood, con ganas de reventarme la cara, junto a ello, por último, aparecieron esos dos estúpidos, que ni se para que se ha