Noticia inesperada.
—Buenos días, señorita— saluda el hombre quién está sosteniendo una charola con un vaso de agua.
Anatansia se sobresalta y lo mira con terror.
—No se preocupe, no estoy aquí para hacerle daño— responde el hombre con cordialidad.
— ¿Qué hace aquí?
— El joven amo me ha pedido que esté aquí para cuando usted despierte.
Ella de pronto recuerda la noche anterior y esconde la cabeza entre sus rodillas.
— Ese hombre… ¿Trabajas para él?
— En efecto.
— Ya veo.
— Él me pidió que estuviera presen