–Oye, Rebecca…
–¿Y ahora qué quieres, Hunter?
–Nada… –tartamudeo –. Te iba a pedir revisar el programa de la conferencia de mañana, pero yo lo haré, tú estás ocupada, eres una mujer ocupada, yo lo haré.
Se dio la vuelta huyendo de mí, no lo culpo le dí la mirada que le hago a Alice y Angelo cuando están en problemas y es que había estado de mal humor toda la mal.dita semana por culpa de ese imbécil que ahora me ignora.
Sí hablo de Jacob Hoffman, el muy cretino me ha ignorado desde la cena a