Sergio
Las vacaciones pueden resultar maravillosas y relajantes, pero cuando eres una dicto al trabajo necesitas hacer algo urgentemente. Mi esposa se arregla la ropa y me mira con una sonrisa.
—¿Vas a ir a trabajar? —pegunta sorprendida.
—Sí, Bash tiene toda la carga, el tío Xavi está muy puesto, pero, me han estado convocando de la base de acá y no… no puedo ignorarles, Entonces mejor le doy una vuelta al negocio que nos dará de comer si no gano y al trabajo que solía tener y en el que me