Sergio
Después de dos días de vómitos y diarrea, con tres personas enfermas a mi lado por mi culpa y una novia maravillosa que nos huye. Tuve que llamar a mis papás y decirles la verdad llevé a sus hijos a un centro de la perdición y casi los mato.
—¿Sergio? —dice mi mamá sorprendida. —Cómo enfermas a cuatro humanos que saben todo lo que hay que saber de la vida. Como no comer en la calle.
—Mamá tú comes en la calle.
—Les he dicho toda la vida que el cantonés no, esas manzanas llevan horas