Isabela
en este tipo de situaciones hay dos opciones mantener la cabeza abajo y rezar porque no te maten o confrontar la situación. Ellos vuelven a cargar y los hombres de Sergio piden permiso para disparar.
Yo me rehúso a ello porque matarles puede dejar a los niños con una mujer inestable que podría solucionar quemando la casa.
—Me estás ahogando—le miento a Sergio y él se mueve un poco.
—¿Cuál es el plan?
Me pongo en pie y corro un par de pasos, los tres hombres me apuntan mientras sigue