Capítulo 47. Sarah
Sarah se sentía enferma de celos, ella que nunca jamás había sentido algo semejante, y que jamás se creyó capaz de amar y odiar con tanta intensidad a la vez.
Adam había dejado de dormir en su cama, y como ella no se había atrevido a preguntar, no le había dado ninguna explicación. Aparecía por las mañanas en el salón en el que toda la familia recibía el pésame de los visitantes, y se adormilaba en su butaca como si apenas hubiera dormido en toda la noche. Y claro, Sarah suponía que así era,