Abriendo y cerrando mi mandíbula, chasqueó un par de veces, pero no estaba rota, solo me dolía.
"No me mientas". Me gruñe
"¡Crees que pegándome vas a conseguir que diga algo!". Le respondo con un gruñido. "No sabes nada de mí. Y si de verdad fuéramos pareja, te daría asco hacer eso".
"No me lo estás poniendo fácil ahora mismo para amarte". Me gruñe.
"¿Amar?". Resoplo "¿Es ahora cuando tu licántropo se muestra? ¿Cuando no te sales con la tuya?". Tiro de las cadenas, pero ahora me pesan en la