Dane
La casa de la manada está en silencio. No proviene ningún sonido de Neah o de los gemelos. Damien debe haber tranquilizado a Dorothy porque tampoco los oigo.
Tras seguir el olor a lavanda de Neah, la encuentro sentada en el ático, rodeada de todas las cosas de bebé de los gemelos. Sus cansados ojos azules parpadean al mirar hacia los míos y suelta un suspiro, pero no habla y continúa doblando ropa.
“No estoy molesto”. Me acerco más a la luz. “Solo necesitaba tomar algunas medidas para pr