“¡Sí!”, murmura con confianza.
“¿Así que no planeas meterte en otro incendio pronto?”.
Ella baja la mirada hacia el suelo del bosque y niega con la cabeza. “Duele”, susurra. Ella no hablaba del incendio.
“Estás dejando que tu mente se deje llevar por esta idea tuya”.
“No es una idea y lo sabes. Solo quiero saber por qué no me has rechazado”.
No le contesto mientras ella cambia su peso de un pie a otro. Ya me lo había preguntado varias veces y, por mucho que me niegue a ser su pareja, nunca