Dane
Tomo un poco de agua y se la tiro al cuerpo. Jenson gruñe pero no se mueve.
“Levántate de una puta vez”, le exijo.
Más quejidos y hay un poquito de movimiento. Levanta la mano y me levanta el dedo del medio. Por el agua o por mi presencia, no lo sé.
“¿Qué carajo quieres decir con que viene?”, grito. Mi temperamento pendía de un hilo muy delgado.
“Ella viene a por mí”, dijo con voz ronca y apagada.
“¿Es eso lo que quieres?”.
No me responde.
Estaba acostumbrado a la ley del hielo de m