Cuando entro, Jenson ya me ha servido una copa de vino. Me quito las malditas zapatillas. Los arcos de mis pies me están matando por el calzado plano. Siempre preferiré los tacones.
Me acomodo en el sofá mientras él se sirve un güisqui.
“Todo. No me importa si nos quedamos despiertos toda la noche. Quiero escucharlo todo. Ella ha matado a alguien, ¿verdad? ¿Es eso cierto?”.
Él asiente. “A ella le gusta ir por el corazón. Se transforma para matar, nunca lo hace para huir o algo más. Al menos n