LA VERGONZOSA COLISIÓN
"¿Por qué no levantas tu teléfono? Puede que sean buenas noticias, no lo que piensas", sugirió Paula.
"No importa, no quiero arruinar más mi rostro", murmuré apenas audible.
"Te sugiero que lo revises para que sepas el siguiente paso a dar", agregó Alessandro.
A regañadientes, me levanté y cogí mi teléfono, luego me incliné lentamente hacia mi silla giratoria. Toqué el mensaje y me quedé helado al instante.
¿Ves la razón por la que no quería abrir el mensaje? ¿Qué diablo