Mundo ficciónIniciar sesión—Tiene treinta y ocho y medio de fiebre. De verdad tiene que tomarse un descanso, Akari-san —comunicó Minato muy serio.
Eran más o menos las nueve de la noche, y un Akari con la nariz muy roja, sentado a la derecha de la cama, lo miraba con aburrimiento.
—No me siento tan mal —murmuró el mayor, en apariencia molesto.
—Su nariz no dice lo mismo —destacó el rubio.
Después de la cena,







