Mundo ficciónIniciar sesión¿Cómo era que las mujeres podían disfrutar de ir por allí caminando felices con un montón de bolsas a cuestas, tras hacer las compras?
En este momento, Yahiro se hacía esa pregunta, en tanto sufría el cruel destino de tener los brazos muy cansados.
Hoy era sábado, más o menos las dos de la tarde y, junto a su sobrino, Minato, había pasado toda la mañana yendo y viniendo entre tiendas de juguetes, de rop







