Punto de vista de Rosalie
Tenía ocho años y estaba más segura de él de lo que él lo estaba de sí mismo.
—Él lo sabe —dije.
—Qué bueno. —Volvió a tomar su libro—. Quería asegurarme.
—Lucy.
Levantó la vista.
—¿Por qué no preguntaste si estaba feliz? ¿O asustada? La mayoría de la gente preguntaría eso primero.
Lo meditó con la seriedad que reservaba para aquellas preguntas que, a su juicio, merecían una respuesta de verdad.
—Porque ya notaba que estabas feliz y también asustada —respondió—. Ambas