Punto de vista de Rosalie
Lo ignoraba. Llevaba tres años conociéndolo en su versión actual y aún quedaban recovecos suyos en los que jamás me había adentrado. Me pareció la medida justa; la sensación de que todavía nos quedaba territorio por descubrir.
—Yo solía escribir cuentos —comenté—. Cuando tenía doce o trece años. No eran muy buenos, sí bastante dramáticos; todos tenían problemas enormes que terminaban resolviendo a base de pura charla.
—¿Llevaban ilustraciones?
—Algunos. Los dibujos me