80. Revuelta
Celine
Caminé por la ciudad sintiendo los ojos de todo el mundo puestos en mí. Parecía que todo el mundo sabía lo que yo representaba en ese momento y eso me incomodaba. Ser la Luna de Jordan era una cosa, pero ser la Luna de toda una manada.
Entré en la sede de la empresa maderera y uno de los empleados me indicó el despacho de Jordan. Me quedé allí unos minutos hasta que nos envolvió el mismo olor dulce y empalagoso.
Ben estaba jugando con su pelota y corrí hacia él y lo cogí en brazos. Empez