"Harper, ¿quieres salir del coche? Estás perdiendo mi tiempo", Gabriel me dijo.
Levanto la cabeza y lo miro. Tenía el ceño fruncido y se veía impaciente e irritado. Suspiro antes de salir. Este era el Gabriel al que estaba acostumbrada. Frío, arrogante y grosero.
Me acomodo la falda antes de tomar mi bolso. Comienza a moverse y lo sigo como un cordero al que llevan al matadero. Estaba tan nerviosa que sentí que mi corazón estaba a punto de saltar de mi maldito pecho.
Estaba entrando en el mund