UNA LUNA DESPRECIADA.
UNA LUNA DESPRECIADA.
A la mañana siguiente, el aire estaba cargado de una tensión palpable entre Erika y Malakay mientras partían rumbo a la manada Snow. A pesar de su renuencia a tener cualquier tipo de contacto con su nuevo compañero, Erika sabía que era necesario preguntar; después de todo, iba a ser la Luna de la manada y con ello, nuevas responsabilidades vendrían.
― ¿Cómo… cómo es la gente de tu manada? ¿Crees que me acepten? ―preguntó con una voz insegura, mirando de reojo a Malakay.