SIN TIEMPO QUE PERDER.
SIN TIEMPO QUE PERDER.
En un movimiento decisivo, Zade logró derribar a Feyrus, sus garras presionando contra el cuello del tirano.
―Esto es por mi madre y por aquellos a quienes has arrebatado la vida, ―siseó con un odio que resonaba en cada palabra.
Feyrus, atrapado bajo el peso de Zade, reveló una sonrisa sanguinolenta.
― ¿Crees que acabar conmigo eliminará el mal? Soy solo un anticipo de lo que está por llegar ―gruñó con una risa que helaba hasta los huesos.
La respiración de Zade salía