CHANTAJE.
CHANTAJE.
―Alfa, ¿qué hacemos? ―instó el guerrero, sacándola de sus cavilaciones.
Serafina lo miró en silencio, sintiendo un nudo en la garganta. Tragó saliva antes de continuar.
―¿Ha dicho qué quiere? ―preguntó, aunque en su corazón ya sabía la respuesta. Pero no se sentía preparada para volver a ese lugar que había sido su hogar y prisión a la vez. ¿Pero tenía otra opción?
Además, tenía que pensar en Alessio. Aunque el pequeño había aceptado a ese cruel Alfa como su padre, tenía que hacer lo