Cassandra disfrutó de su nuevo anonimato en Sudáfrica. Nadie la conocía aquí y se adaptaba por completo, se sintió libre de reinventarse y se hizo pasar por una turista, se entregó a un lujoso estilo de vida, vendiendo relojes y puños de Hanks y sus joyas para reunirse con gastos.
Optó por un hotel modesto porque sabía de la posibilidad de encontrarse con alguien que pudiera reconocerla en un hotel más lujoso y exclusivo. Sus días los pasaban disfrutando de las comidas del hotel, comprando rop