La habitación pareció acercarse a Stephanie mientras miraba al niño, su hijo, por primera vez. Le tomó cada gramo de su fuerza contener las lágrimas, abrumada por la realidad del momento. Sintió que la mano de su padre soltaba la de ella, animándola en silencio a dar el siguiente paso.
Stephanie se acercó lentamente a Caleb, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. Ella se arrodilló a su nivel, una cálida y llorosa sonrisa se extendió por su rostro. Sus ojos brillaban con lágrimas no der