25. Amanecer.
Esa noche caminamos sin parar por las calles de la ciudad, íbamos de un punto a otro hablando de nuestros proyectos, nuestros futuros, de nuestras vidas. Karl, de un momento a otro se convirtió en otra persona diferente al conquistador, arrogante y galán superficial que conocí. Era un hombre real, con mucha sencillez y simpatía. Admiraba si forma de hablar de todo con tanta simpleza y realidad, Disfrutaba estar con él.
- Eres una fiera de los negocios, te gusta eso, ¿verdad? - Pregunté mientr