Capítulo 25: Fuego y mariposa.
El viento soplaba cálido, con un deje de nostalgias cargadas de recuerdos. El aroma de aquel perfume, embriagaba sus sentidos, y aquella mujer en sus brazos había empapado su camisa con las lágrimas que no pudo seguir conteniendo. Rodeándola con sus propios brazos, Caleb se sintió por primera vez plenamente dichoso, y deseo más que nunca proteger a la única mujer que había amado siempre.
— Gracias por salvarlo...el fue un regalo de mi querido abuelo — murmuró ella.
Acariciando su sedosa cabel