—Es grave —dijo Aurora.
Gabriela respiró profundamente: —¿Qué tan grave?
Aurora simplemente dijo una palabra: —Mortal.
La expresión de Gabriela cambió de inmediato.
Ella se sentó sosteniendo a Mateo.
Sintiendo sus piernas debilitarse.
Mateo, inquieto en sus brazos, golpeaba su cara y tiraba de su cabello.
—Gabriela, te lo digo para que estés preparada. Fernando hará todo lo posible por ayudarlo —dijo Aurora.
Gabriela respondió: —Agradezco a ambos, cuiden de él. Rodrigo no está aquí y tengo que c