Vio al decano bajando de un automóvil y dirigiéndose hacia la entrada. Él preguntó: —¿Por qué has venido?
—Decano —respondió Gabriela y se acercó unos pasos.
—¿Tienes algún asunto conmigo? —preguntó el decano.
Gabriela asintió con la cabeza.
—Bien, ven a mi casa. Es perfecto. Cena esta noche en mi casa —sugirió el decano.
Gabriela respondió: —Prefiero que hablemos afuera, en un lugar tranquilo.
El decano la miró fijamente.
Parecía que tenía algo importante que decir.
—Está bien, cerca de mi casa