Ella era médico y, naturalmente, sabía que había signos de aborto espontáneo.
Su rostro palideció.
Rodrigo la vio fuera de sí y le preguntó, "¿Estás herida?"
Gabriela se esforzó por parecer renovada y negó con la cabeza, "No."
Al salir de la habitación su cara no estaba tensa.
Exudando una mirada de dolor.
¡Si el bebé no se queda, no dejará que Inmaculada se vaya!
Al pasar por el salón, Gabriela ve al guardaespaldas noqueado.
Son personas que Gabriela ha conocido, todos ellos gente de Javier.
Sa