Cristóbal contemplaba a su pequeño hijo, estuvo sumergido en un infierno por más de un mes por no saber de él y de su madre, el bebé fijó su verde mirada con toques de gris en su padre, tienes los hermosos ojos de tu madre, dijo Cristóbal a su hijo al mismo tiempo que dejaba un beso en él, el Ceo no quería soltarlo, el trauma por casi perderlo no lo dejaba soltarlo, de pronto una voz lo sacó de sus pensamientos
Acercarme a mi bebé, Ceo del demonio! Camill estaba utilizando sus últimas fuerzas