Camill avanzó hasta el escritorio dónde se encontraba ese dios oriental revisando unos documentos, podía jurará que su rostro estaba rojo de vergüenza
Renzo sin voltear a verla preguntó, hay algo que quieras decirme Camill? al Ceo realmente me importaba un reverendo rábano la razón por la que llego tarde, mientras no viniera a renunciar todo estaba bien para él
Solo disculparme por el enorme retraso, te juro que fue por una fuerte causa! Camill estaba nerviosa por qué Renzo no decía nada y no h