Había pasado un mes desde el atentado contra Camill y su bebé, el Ceo imponente era como una sombra que casi arrastraba los pies, el se había instalado en la habitación de Camill, allí había mandado instalar un pequeño escritorio de donde trabajaba, no iba a su casa ni siquiera a ducharse, lo hacía allí mismo en la habitación, Martín o alguno de sus hombres de confianza le llevaban ropa para cambiarse
Camill seguía igual, no había presentado ningún cambio en su estado, seguía en coma y sin sabe