Rodrigo Mendoza nunca pudo haberse imaginado que ese ordinario día, el hijo que pensaba muerto le sería devuelto por la vida, había soñado tantas veces que ese milagro le sucedía y ahora se le había cumplido
Tengo que lograr que Rodrigo se case conmigo, pensaba Silvia, el Ceo era su boleto de salvación y su hijo Alejandro la clave para llegar a él, solo espero que esté niño que tantos sacrificios me a costado logré ablandar el corazón de su padre y sea suficiente para que Rodrigo nos lleve a