Ella por supuesto que lo vió pero lo ignoró descaradamente, Camill caminó hasta la salida de la mansión donde un Uber ya la esperaba Cristóbal que seguía de pié en la sala de estar vió que su pequeño bostezaba, el sueño estaba por vencerlo, lo llevó a su cuarto y se lo dió a la niñera para que lo durmiera
El furioso Ceo se apresuró a ducharse y vestirse casual en un pantalón negro de vestir, una camisa de manga larga gris, zapatos negros, y en su muñeca un costoso reloj por supuesto
Camill lle