Por la noche, en su cama, dando vueltas, trató de analizar todo, como lo hacían con su amiga Silvina y hasta con su cuñada que también era psicóloga.
Él no la había vuelto a llamar y por más ocupado que haya estado con sus hijas, estaba segura que un hombre como él, puro fuego, no iba a estar demasiado tiempo sin sexo, por lo cual ya se debía haber acostado con unas cuantas más, después de ella.
Eso le hizo tener un nudo en su estómago.
Tal vez lo hizo de nuevo con su amiga Josefina...recordó e